Es un servicio gestionado que copia de forma periódica la información de una organización a un repositorio independiente, la conserva durante un periodo definido y permite recuperarla con un nivel de detalle que va desde un único archivo hasta un servidor completo. La diferencia respecto a una herramienta instalada y olvidada está en la operación: alguien define la política, revisa los resultados, corrige los errores y ensaya la recuperación.
En la práctica, una empresa mediana tiene datos repartidos en sitios muy distintos: un servidor de ficheros, un ERP con su base de datos, varias máquinas virtuales, un NAS con proyectos históricos, portátiles que salen de la oficina y correo, archivos y colaboración en Microsoft 365 o Google Workspace. Cada uno de esos orígenes necesita un método de copia distinto, pero todos deben responder a la misma política y verse en el mismo panel.
Nuestro trabajo consiste en unificar eso. Primero levantamos el inventario real —no el que figura en la documentación—, después clasificamos la información por criticidad y por último definimos, para cada grupo, cada cuánto se copia, cuánto tiempo se conserva y en cuánto tiempo tiene que estar disponible de nuevo.